TeóricOs en los feminismos

Miro la lista de blogs, webs y youtubers que sigo y, Luis Bonino al margen, son todo mujeres. Echo un ojo al material feminista que se enlaza en facebook y el resultado no es muy diferente.

Sí, de acuerdo, de vez en cuando se cuela un artículo aquí y allá escrito por un hombre que tiene cierta relevancia, pero ¿teóricos que lo trabajen de forma consistente? ¿hombres que estén generando un nuevo discurso dentro de los feminismos? Nope, de esos no se me ocurre ninguno.
¿A qué se debe esto? ¿Van a ser los BITHCicos (lease “bichicos”) los que se ocupen de llenar este vacío? Respuesta: No lo sé y Ni de broma. Pero como el tema me interesa y soy muy ordenadito, a continuación os expongo los tres motivos que se me ocurren por lo que esto puede estar pasando:
  1. No existen teóricos feministas. Ya sea porque a los grandes sabios del mundo esto del feminismo les parece una chorrada que no va con ellos o porque cuando están escribiendo algo de pronto aparece un OVNI y les abduce por siempre jamás el resultado es el mismo; no hay teóricos ergo no hay material publicado.
  2. Las mujeres feministas los invisibilizan porque no quieren que tomen el control del movimiento. Mira que son malas, ¿eh? Con lo bien argumentado y lo largo, lo tremendamente largo que te había quedado ese comentario en un artículo de Pikara o un vídeo de El Tornillo y van, y ¡no te hacen ni puto caso! Di que sí, la próxima vez no escribas, ellas se lo pierden. O bueno, quizás escribe algo más corto, algo que sintetice todo la sapiencia derramada en tu anterior comentario en una sola frase. Algo como “Puta gorda, ponte a fregar”. Nivelazo.
  3. Sí existen pero los hombres feministas pasamos en moto de ellos. Esta razón da menos risa, ¿eh?
    ¿Os imagináis? ¿Os imagináis que sí que hay hombres creando un discurso sobre el feminismo en el que los hombres jugamos un papel, un papel positivo, y los feministas cada vez que los vemos aparecer en nuestras pantallas, cambiamos de pestaña mientras silbamos graciosamente porque lo que nos dicen sí nos interpela directamente y nos obliga a replantearnos nuestras actitudes? Qué incómodo, ¿no?
Después de darle muchas vueltas, creo que la solución pasa por… Uy, ¡qué tarde se me ha hecho! Me voy, que he quedado.
Perdona, ¿qué decías?

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