Listas sexuales 1: ¿Con cuántas personas has follado?

Si has sido mínimamente promiscux, llega un momento en el que alguien te acaba preguntando con cuanta gente te has acostado y tú… tu no sabes la respuesta. Tienes una idea aproximada, claro, pero ¿el número, el número exacto? Ni idea. Entonces, llegas a casa y le das vueltas al asunto. Por un lado sabes que el solo concepto de cuantificar el número de relaciones sexuales de esa forma es una estupidez y una cosificación de las personas con las que, efectivamente te has acostado. Y sin embargo… y sin embargo te puede la curiosidad y, cogiendo papel y boli, escribes “Amar en tiempos precarios” o un título igualmente desenfadado y/o irónico que te distancie un poco de lo que vas a hacer y acometes la tarea.

¡Debo recordar, debo recordar!
Hay partes de tu vida que están claras: no follabas nada o pasaste varios años con una misma persona en una relación en la que, consciente o inconscientemente, decidisteis no tener sexo con otras personas.

Los periodos de desmelene son mas complejos: ya sea teniendo una relación abierta o estando solterx el hecho de no tener fotos que te recuerden nada y que algunos de los polvos fueran, desgraciadamente, olvidables, hace que empieces a dudar. Eso por no hablar de aquellas personas que acuden a determinadas saunas y otros centros recreativos del placer, donde llevar la cuenta puede ser francamente complicado y donde La Gran Pregunta te termina por estallar en la cara: ¿que debe ser considerado sexo y por tanto entrar en la lista?

Esta pregunta es la madre del cordero y alrededor de la cual girará nuestra lista.

Por un lado no quieres caer en el falocentrismo de pensar que sin penetración no hay sexo, pero por el otro te cuesta mucho contarte tu vida amorosa sin situar tu perdida de virginidad (horrible concepto) como la primera vez en que hubo penetración, al menos desde la heterosexualidad. Después de darle muchas vueltas, asumes que es muy difícil no tener contradicciones, así que decides hacer esa concesión y te dices que, a partir de ese momento, tú y solo tú, va a ser quien va a valorar qué es sexo y qué no lo es, es decir, qué entra en tu lista y qué no.
Expande tu mente, abrete a BITHC. Todo es sexo Ooooohmmmm.
Y entonces empiezan a surgir las situaciones paradójicas; no tienes ninguna duda que en tu lista entra ese sexo oral de discoteca de mañana de principios de Febrero, pero en cambio, el ocurrido en otro club, era mediados de Abril, te acuerdas porque ese día pensaste que por fin empezaba el buen tiempo, te resistes a añadirlo. Por lo que sea no lo sientes como sexo y no lo sientes. Y no lo incluyes. Y haces muy bien, porque es tu lista y son tus recuerdos.

Pues bien, a esta forma de cuantificar las relaciones sexuales, yo, además, le propongo otra vuelta de tuerca; añadir también el sexo imaginado, el masturbado. Aquel cuya constancia, pasión y fidelidad hacia la persona deseada no tiene nada que envidiar del “real”. Es el sexo de lo que pudo ser y no fue… y ahora sí es.

Acto seguido añade el sexo hablado, aquel que se ha extendido durante horas y horas a lo largo de muchas sobremesas con amigxs. Análisis conjuntos de los polvos echados, de por qué funcionaron bien o mal, eternas discusiones sobre futuras expectativas y puesta en común de técnicas, consejos o simplemente anécdotas. Intimidad puesta en común. Sí, de alguna forma habéis follado juntos.

La lista ha crecido mucho, si, pero ahora está resignificada, cargada de otro sentido y valores; los tuyos.

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