Políticos erotizables, objetivizables y follables

Me alegro muchísmo de que Syriza haya ganado las elecciones (a pesar de que no haya puesto cabezas femeninas visibles y se hayan achantado un poco). Cuando Tsipras dice que van a recuperar muchos de los derechos sociales perdidos (salario mínimo, seguridad social, pensiones, electricidad accesible) me entran ganas de llorar, me emociono cuando Varoufakis se planta frente al BCE y dice que no van a recular y respiro aliviada cuando afirman con esa contundencia tan griega que antes explota Europa que dejan que un habitante griego pase hambre (que sí, que ya sé que aun está por ver! pero yo quiero creer), siento que puedo confiar en ellos. Sí, lo vivo como si yo misma fuera griega y hubiera votado a Syriza, como si esta victoria también fuera mía, Syriza habla por mí, en mi nombre y en nombre de la sociedad que anhelo!

Y sin embargo sé que detrás de está emoción hay algo más que polítca… sí, lo hay. Como lo diría sin que sonara muy soez: desearía que tanto Tsipras como Varoufakis me empotraran contra la pared un día sí y otro también. Tampoco descartaría hacer un trío, y creo que me ponen tanto que hasta me excitaría verles follar a ellos. Pero lejos de sentirme superficial o frívola o obejtivizadora (no hay artículo que lea, discurso que vea donde no me venga un pensamiento lascivo) lo considero una victoria más, es un símbolo de que verdaderamente por fin ha cambiado algo, lo políticos se han humanizado, están hechos a imagen y semejanza de nosotros y no tienen porque sacarnos 40 años y ser repulsivos. Son muy follables, y esto hemos de reconocer que es nuevo. Si hasta las alemanas no pueden ver más allá de su chupa de cuero! Varoufakis, greek minister of awesomeness!

España es otro ejemplo. Evidentemente Pablo I. no es comparable a Alexis o Yanis (es que les llamo así en mis sueños húmedos), pero oye, si lo comparamos con los antiguos presidentes y candidatos que hemos tenido hasta ahora es para bailar una jota. Alberto Garzón tampoco está mal, pero para mi gusto le falta un poco de testosterona (eh! que soy feminista y puedo decir estas cosas porque yo sé lo que hay). Con Pedro Sanchez, pues claramente el PSOE lo ha intentado, ha buscado un candidato guapo, de hecho pareciera que es lo único que exijían, pero no lo han sabido traer bien, ¡y es que no basta con la percha! para ser follable te tiene que correr sangre pos las venas y claramente no es el caso. Pero, lo que quería compartir no es “quién no és”, si no ¡quien es! Evidentemente nuestro Tsipras o Varoufakis no es ni Pablo I., ni Alberto G., ni Pedro S. ¡Y por dios tampoco lo son ni Albert Rivera ni Borja Sémper! por favor, con la pereza que dan con esas pintas de pijos y su pretenciosa sensibilidad o categoría intelectual. Estos dos últimos son dos claros ejemplos de Iwannabe pero que tampoco.

Nuestro Varoutsipras es Iñigo Errejón. Aceptémoslo, cada día está más bueno. ¿ Os acordáis de las típicas pelis dónde el jefe le decía a la secretaria “quítate las gafas, suéltate el pelo” ? Pues así le veo yo a Iñigo. El otro día le vi sin las gafas culo-vaso por un momento y ya sentí algo, no como con los otros dos hijos de Apolo, pero algo se movió… y en esas fotos en las que no sale con la boca abierta está tremendo. Al tiempo, dejémosle madurar y confiemos en él un poco. ¡Vamos Íñigo, así sí!

¡No me digais que no promete! ¡Esa boquita de piñón, esa mandíbula!

Artículo publicado por Vladynamita

Comentarios